334 - 01/12/15

Historia de vida: POMPILIO MANRIQUE. Sobreviviente civil de mina antipersona

“Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica. Esa fuerza es la voluntad”.

Un sobreviviente de minas antipersona, que perdió parte de su vida en un accidente. A partir de allí, nunca pensó que su vida pudiera cambiar; sin embargo, creyó en sí mismo, y hoy en día su vida es diferente.

La Pastoral Social Regional con apoyo de Handicap International, cuenta con un programa de Asistencia a sobrevivientes civiles de Minas Antipersonal; un espacio que ha sido una oportunidad de acompañamiento psicosocial, formación en desarrollo humano, proyecto de vida, inclusión socioeconómica, asistencia y rehabilitación. Acciones que han fortalecido a los sobrevivientes y sus familias.

Pompilio inició su proceso en el programa, desde el 2013. “Cuando hay una persona a la que nunca le ha pasado nada terrible, le dice a uno que siga adelante, que la vida sigue y hay que superar las dificultades; para uno de víctima es difícil de entenderlo. Uno no cree, está destruido y encerrado en su tragedia”.

“Cuando yo llegué al programa, y veía a más personas víctimas, mutiladas y flageladas; y eran esas personas, las que me decían que a pesar de lo que me había sucedido, yo podía levantarme y salir adelante, lo creí…”

Pompilio es un hombre, al que una mina le mutiló una pierna, a la altura de la rodilla, y una mano desde el antebrazo, tiene familia y 34 años de vida. “Cuando uno sufre un accidente como este, se le destruye gran parte de su vida; y yo tardé tiempo en darme cuenta de que, lo que me había sucedido no podía acabar con toda mi vida”

“No fue fácil volver a creer en mí y en mi futuro, en que realmente yo podía volver a levantarme, pero hoy, estoy convencido que, si uno cree en uno mismo, puede lograr hacer cosas importantes por uno. Y puedo decir que sí es posible, recuperarse física, emocional y económicamente”

Desde la pastoral social, y el acompañamiento internacional de HANDICAP, hemos tenido fe, en que las personas pueden superarse a sí mismas, en que podemos sanarnos desde nuestras propias capacidades, y que las adversidades del conflicto armado, pueden devastarnos, pero no acabar con la voluntad de las personas. El proceso que llevamos, busca restaurar a las víctimas y a sus familias, desde lo psicosocial y acciones que buscan fortalecer proyectos de vida, tanto de las víctimas como de sus familias.

“Yo fui una víctima, esta mina me quitó una pierna, me quitó un brazo, pero a pesar de eso, logré superarme a pesar de las dificultades, invito a reflexionar frente al cambio d actitud para ver la vida, para compartir en familia y sobre todo para enfrentarse a un nuevo comienzo. Hoy, puedo decirle a las personas, que si se puede seguir adelante, que todos somos capaces de luchar, y superarnos a nosotros mismos, y a todas las adversidades.”